¿Qué es la infidelidad?
agosto 4, 2019

NUEVO GIRO DE LA SALUD MENTAL

TRANSDIAGNÓSTICO

Giro de la salud mental en el nuevo siglo

 

 

Por: Ps. Mg. Aspirante a PhD Andrés Gamba Peña

 

Por: Ps. Mg. Aspirante a PhD Andrés Gamba Peña

La salud mental se ha convertido en los últimos años en un tema de constante reflexión e investigación, lo cual ha dado paso a un creciente número de estudios, teorías, tratamientos y cuestionamientos sobre lo que en antaño se consideraba como válido, sin embargó, esta proliferación de conocimiento ha generado que voces pseudocientíficas y miradas con poco sustento empírico, se propaguen como verdades ciertas, convirtiendo la psicopatología en un campo de arenas movedizas, en donde no se sabe cuándo una teoría posee rigor científico y cuando lo único que tiene es una notable labor de mercadeo y publicidad. No obstante, en este incierto mundo de la salud mental, aparecen ocasionalmente nuevos avances que en principio resultan prometedores, revolucionarios y con argumentos científicos que respaldan sus hallazgos, como es el caso del enfoque transdiagnóstico.

 

De esta forma, el presente escrito busca realizar una mirada reflexiva sobre esta nueva forma de comprender los trastornos mentales, presentando inicialmente una radiografía sobre la psicología clínica y las comprensiones de salud mental que han protagonizado en el último siglo, posteriormente se explicara el enfoque transdiagnóstico, acompañado de las evidencias empíricas que se han construido alrededor de este modelo, presentando fortalezas y limitaciones en su aplicación, para finalmente analizar cuál será el futuro probable de este nuevo enfoque.

 

 

Psicología clínica: Una guarida de gigantes sin alma

 

Construir una teoría que explique la salud mental, no solo implica para su autor un logro científico, también trae consigo publicación de libros y artículos, presentación de conferencias, ponencias y programas de formación para quienes buscan aplicar este nuevo método, lo cual, permite reflexionar como detrás de un nuevo conocimiento, no siempre existe un propósito ético y científico, sino la posibilidad de captar beneficios económicos y mediáticos, lo cual ha convertido la psicología clínica en un campo donde muchas veces es más importante desarrollar una teoría o tratamiento, antes que verificar de manera rigurosa si realmente es eficaz en aquello que busca resolver, al parecer, el objetivo en ocasiones no es avanzar como ciencia, sino proponer soluciones “mágicas”, convirtiendo este campo del conocimiento en una guarida de gigantes sin alma.

 

Esta crítica a la proliferación de conocimiento sin respaldo científico, permite esbozar la primera conclusión de este escrito, reconociendo que es importante que la psicología clínica amplié las descripciones y explicaciones de los fenómenos humanos, haciendo un énfasis especial en la comprensión de lo psicopatológico, sin embargo estos avances se deben realizar con procedimientos estandarizados que cumplan de forma precisa los criterios científicos (Sandín, 2012). Sin embargo, cuando estos avances no ocurren o su progreso se realiza de forma lenta, es frecuente que emerjan diferentes tendencias pseudocientíficas, pseudofilosóficas y pseudoepistemológicas, que usualmente se caracterizan por tener nombres rimbombantes que les sirve para tener una enorme carga mediática, pero con un pobre sustento científico y una limitada cantidad de investigaciones empíricas, razón por la cual, Sandín (et al. 2012, p. 181), afirma: “es similar a lo que ocurre cuando un campo de trigo se inunda de malas hierbas, siendo algunas de estas muy vistosas y atractivas”.

 

Transdiagnóstico: Definición

 

El modelo transdiagnóstico fue propuesto inicialmente por Fairburn, Cooper, & Shafran (2003) en un estudio realizado sobre trastornos alimenticios, definiendo una forma de diagnosticar e intervenir a partir de lo que conectaba ciertas enfermedades mentales, reconociendo que todos los trastornos de alimentación, compartían síntomas relacionados con sobrevaloración de la comida, atención sobre el peso corporal, desarrollo de dietas, etcétera; así como otros síntomas compartidos solo por algunos trastornos alimentarios como perfeccionismo e intolerancia emocional. Tiempo después Norton (2012), realizo un estudio comparativo entre ansiedad y depresión, encontrando un síntoma en común, denominado afecto negativo; instaurando en el campo científico el modelo transdiagnóstico, como una nueva forma de comprender los fenómenos humanos.

 

Por consiguiente, se considera que el transdiagnóstico es una estrategia de comprensión, diagnóstico e intervención, que busca establecer la relación existente entre diferentes trastornos y fenómenos psicopatológicos, partiendo de la premisa que existen procesos cognitivos, emocionales, conductuales y fisiológicos comunes o compartidos por familias de trastornos; reconociendo a un trastorno mental como transdiagnóstico, cuando está relacionado etiológicamente con otras enfermedades; motivo por el cual, se busca establecer similitudes etiológicas (génesis o mantenimiento) entre diferentes grupos de psicopatologías, con el propósito de construir protocolos de intervención que puedan llegar a ser efectivos para diferentes problemas mentales. Razón por la cual, el modelo transdiagnóstico busca cambiar el paradigma con el que se comprende la psicopatología, dejando de centrarse en lo especifico y diferente de cada trastorno, para colocar atención en lo común y similar que pueden llegar a tener grandes grupos de enfermedades mentales, colocándose como reto investigativo, explicar el alto índice de comorbilidad que se encuentra actualmente en los diagnósticos de psicopatologías (Sandín, et al. 2012).

 

Transdiagnóstico: Evidencias científicas

 

Presentar la enorme cantidad de evidencia empírica que se ha realizado en el modelo transdiagnóstico, resultaría una tarea dispendiosa, por este motivo, se presenta a continuación con una intención netamente pedagógica, lo que se podría considerar como los principales hallazgos de investigación realizados en este modelo, clasificando la evidencia empírica en tres grupos (Belloch, et al. 2012), los cuales son:

 

Primer grupo – Trastornos emocionales (depresión y ansiedad): El grupo de Barlow es quien ha trabajado con mayor rigurosidad en este campo, quienes afirmaron que existe entre un 30% a 50% de similitud en los síntomas de depresión y ansiedad.

 

Segundo grupo – Estrategias para regular emociones (perfeccionismo, sensibilidad a la ansiedad, ira, pensamiento rumiativo, preocupación): Autores como Owen (2011), McLaughlin & Nolen-Hoeksema (2011) son algunos de los representantes de este grupo, encontrando como estrategias emocionales de tipo disfuncional, pueden ser parte de la etiología (origen) de varias enfermedades mentales, así como algunas de estas estrategias, también cumplen un factor predictivo en la evolución del paciente, véase tabla 2.

Tabla 2. Estrategias emocionales de tipo disfuncional que cumplen el criterio transdiagnóstico
Dimensión Trastornos mentales que comparten el síntoma
Perfeccionismo Presente en psicopatologías tan diferentes como trastornos de alimentación, trastornos de personalidad obsesiva compulsiva, trastornos del desarrollo, trastornos de ansiedad y algunos tipos de depresión.
Sensibilidad a la ansiedad Ansiedad, depresión y sueño
Ira Trastornos de personalidad límite, antisocial, narcisista, así como trastorno de estrés postraumático, depresión en adolescentes y adultos.

 

En trastornos de estrés postraumático, aumenta la probabilidad de desertar de los tratamientos y recaída en menos de un año, convirtiéndose en una dimensión no solo etiológica, sino predictiva.

Pensamiento rumiativo Trastornos de alimentación, trastornos depresivos y trastornos ansiosos.

 

No solo está presente en depresión y ansiedad, sino que su aparición en alguno de estos trastornos, incrementa la posibilidad que en el corto plazo se desarrolle el otro trastorno, cumpliendo no solo una función etiológica, sino predictiva.

Preocupación patológica (worry) Ansiedad, depresión, fobia social, agorafobia, pánico y TOC

 

Tercer grupo – Procesos psicológicos (atención, memoria, pensamiento, razonamiento): Las investigaciones en este grupo, han evidenciado como formas específicas de procesar la información, a través de procesos psicológicos como atención selectiva, sesgos de memoria, pensamiento negativo recurrente o sesgos de expectativa en la razón, son parte de la etiología de un inmenso número de psicopatologías; analizando que los procesos psicológicos al ser utilizados todo el tiempo por los seres humanos, se encuentran presentes de diferentes formas, en casi todos los trastornos mentales conocidos.

 

Transdiagnóstico: Fortalezas

 

El modelo trasndiagnóstico, si bien no busca resolver todos los dilemas que atraviesa la psicopatología moderna, si tiene como intención, ayudar a solucionar y comprender algunas problemáticas que actualmente influyen en la evolución de los pacientes, adherencia a los tratamientos y posibilidad de tener una mejor cálida de vida, entre sus principales fortalezas se encuentra (Belloch, et al. 2012).

 

Manejo adecuado de la comorbilidad: El fenómeno de comorbilidad deja de ser un punto de quiebre o ruido para la comprensión de las enfermedades mentales, como ocurre con las terapias específicas y se convierte en un punto de anclaje y comprensión de la etiología de las diferentes psicopatologías. Situación que permite reconocer la comorbilidad y diagnosticarla de manera más adecuada, con el propósito de construir programas de intervención a la medida de cada persona, adaptándose a la individualidad que caracteriza la enfermedad mental y no buscando que el paciente sea quien se ajuste a un protocolo previamente estandarizado.

 

La salud mental puede estar al alcance de todos: En lugares donde la atención mental no puede abarcar a toda la población, el modelo transdiagnóstico permite agrupar pacientes con etiologías similares, permitiendo un mayor avance en la evolución del tratamiento. Así mismo, el entender las patologías de forma dimensional, buscando establecer síntomas etiológicos en grandes grupos de trastornos, puede resultar una tarea más fácil de comprender, debido a que no se necesitaría aprender un infinito número de protocolos de atención para cada una de las enfermedades mentales existentes, sino que requeriría comprender protocolos dimensionales, en donde cada uno puede impactar a familias de trastornos, lo cual ayudaría a la formación rápida de profesionales, permitiendo optimizar recursos personales y económicos que podrían influir en un incremento de profesionales altamente capacitados.

 

 

Transdiagnóstico: Limitaciones

 

Es importante reconocer que el modelo transdiagnóstico no es el “Santo Grial” o la “Piedra Filosofal” que buscaban los alquimistas y que tenía el poder de resolver casi todo; el modelo transdiagnóstico es simplemente una forma diferente a las que usualmente se utilizan para comprender, diagnosticar e intervenir las enfermedades mentales, razón por la cual, se presentan algunas limitaciones que tiene y podría llegar a desarrollar, sino se asume en su justa medida.

 

Considerar que el modelo transdiagnóstico es la solución a los problemas de la salud mental moderna: Es importante comprender que este nuevo modelo simplemente es una forma diferente de clasificar y abordar psicopatologías, pero definitivamente no resolverá los grandes quiebres que existen en este campo, para ello se requiere una serie de medidas políticas, económicas, ajuste de normatividades, revisión de programas de entrenamiento a los profesionales, fácil acceso a centros de salud mental, etcétera.

 

Asumir que el modelo transdiagnóstico debe reemplazar el enfoque categorial: Resultaría impertinente afirmar de manera tajante que el enfoque categorial (forma clásica de asumir las enfermedades mentales) es totalmente deficiente. Esta afirmación no tendría un argumento sólido, debido a que las diferentes disciplinas que han centrado sus avances en el enfoque categorial, como es el caso del modelo cognitivo, no contarían con el reconocimiento que tiene en la comunidad científica; de esta forma, es importante señalar que el enfoque categorial ha resultado eficaz para las necesidades de la psicopatología, así mismo cuenta con una importante evidencia empírica que respalda sus teorías e incluso protocolos de atención específicos como la terapia cognitiva para la depresión de Beck, han resultado igual o más eficaces que la sola implementación de fármacos. De esta forma, se deduce la existencia de innumerables investigaciones que demuestran como los tratamientos categoriales (uni-trastorno), son altamente efectivos, así que el modelo transdiagnóstico deberá con los años aumentar sus estudios para demostrar una mayor efectividad.

 

Sesgo en las investigaciones: La gran mayoría de investigaciones con las que cuenta el modelo transdiagnóstico, se han realizado con población adulta, lo cual, genera dificultad para generalizar sus resultados a otro tipo de poblaciones, como infantes y adolescentes.

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