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¿Estaré educando bien a mis hijos?

 

 Es una pregunta que escuchamos de forma permanente en escuelas de padres, consulta psicológicas, reuniones familiares o de amigos y surgen conceptos como “No existe un manual para educar”, “Los chicos de hoy no son como nosotros”, “Esos muchachos de hoy no escuchan”, “Uno ya no manda, los hijos son los que lo hacen”, entre otros. Es un tema que preocupa y afecta el rendimiento en los diferentes escenarios en los que se encuentran los padres.

 

 

¿La autoridad cómo la manejamos?

 

Un tema a considerar tiene que ver con la autoridad, como ejercerla sin sentir que se maltrata a los niños, ni se es permisivo y poco exigente con sus hijos. Pasamos de unos estilos de crianza que eran autoritarios, los castigos físicos eran normales, luego se empezó a dar discursos como “No haga esto o aquello porque su hijo se traumatiza” y es habitual que generemos espacios donde se dote a los hijos de todo lo que creemos que necesita para que sea feliz. Celular, TV, Nintendo, Ipad, etc., sentimos que los niños no pueden tener tiempos de aburrimiento porque entramos de una vez a darle algún aparato para “Enchufarlo”, los volvimos el centro de nuestra existencia y escucho frases como “Mis hijos son todo para mi”, “Mi hijo es mi razón de vivir”, “Por mis hijos hago lo que sea”.

 

 

Padres separados, ¿Qué hacemos con eso?

 

Ahora bien, llegan la culpa en la educación de los hijos, la separación trae consigo el dolor y suponen los padres que lo causa esta situación, entonces empezamos a aceptar excepciones en los horarios de comida, las horas de sueño, los tiempos de descanso, las responsabilidades asignadas y la entrega desmedida de regalos, salidas y peticiones al menor.

 

Entonces ¿Qué hacer?

 

Sugerimos varios temas que la psicología ha demostrado de funciona, así como, lo que hemos observado en consulta, pero creo que lo más importante, lo que hemos visto en la práctica con nuestros hijos que es lo que queremos compartir.

 

  1. Desarrolle el pensamiento crítico en sus hijos, no cree seguidores de instrucciones, sino seres que evalúen, cuestionen, sean curiosos y se permitan no tener todas las respuestas. Para ver una guía que permite estos procesos visita:

https://www.criticalthinking.org/resources/PDF/SP-Children_guide_all.pdf

 

  1. Coordine con los miembros de la familia las normas que van a dirigir las reglas de la familia y todos, tanto padres, como abuelos, cuidadores, entre otros, deben estar alineados, para evitar que lo que es permitido por un adulto no sea castigado por otro, porque genera la sensación de doble vínculo.

Puedes ver la explicación del de este concepto en https://www.simbolics.cat/cas/doble-vinculo-el-fracaso-garantizado/. Es decir, es contradictorio y eso genera dificultades de disciplina, confusión y en casos extremos hasta patologías asociadas a la salud mental.

 

  1. Asigne responsabilidades acordes con la edad del niño, desde muy pequeño debe aprender a cooperar y aportar, esto debe partir del ejemplo, es decir, todos hacen, no solo mamá o quien tenga asignada la mayor proporción en las tareas del hogar.

 

  1. Permita tiempos de aburrimiento, juego, descanso al niño en equilibrio con responsabilidades académicas, cursos, deportes, música, entre otros. Coordine la agenda de su hijo para que tenga una formación integral y que se desarrollen diferentes habilidades en el niño, así como, que se divierta y cree cosas que lo puedan nutrir.
  2. Escuche a su hijo sin que sea un interrogatorio, cuéntele también sobre sus aprendizajes, dudas, lo que le pasó en el día, como esta resolviendo dificultades, entre otros. La mejor manera de tener una relación adecuada con sus hijos tiene que ver con la comunicación clara, concisa, directa, enfocada y asertiva.
  3. No de todas las respuestas a sus hijos, busque preguntar, para ir construyendo con él la creatividad, innovación y posibilidades de rutas no convencionales de desarrollo.
  4. Fomente en sus hijos la lectura, la mejor manera es con el ejemplo. Elija textos que le motive a sus hijos, negocie con ellos, textos educativos, pero que también dentro de las opciones estén los que ellos escojan.
  5. Encuentren actividades que les guste tanto a padres como hijos como ir a fútbol, natación, conciertos, cine, jugar, Nintendo, ir a salón de belleza, etc., y busquen el espacio para hacerlas por lo menos una vez cada quince días.

 

En general no existen soluciones mágicas, pero es un proceso maravilloso de leer e interpretar a sus hijos e ir construyendo juntos las mejores formas relacionarse y crecer juntos.

 

Autor

Erika Rojas

Erika Rojas

 

 

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